CROACIA: Versión V

VERANO EUROPEO. SOL. AGUA CRISTALINA. CIUDADES HISTÓRICAS. PLAYAS Y FIESTAS.

No se necesitan muchos más argumentos para convencer a alguien de que Croacia es un gran destino.

Pero por si quedan dudas, acá van unas humildes fotos y notas sobre mi paso por este país.

1. Split

En Split, me sentí en épocas de romanos. Los edificios más importantes (templos, palacios y bóvedas) son principalmente obra del Emperador Diocleciano. Mis puntos preferidos fueron su «Palacio del Retiro y Descanso» y la esfinge, que el mismo Diocle hizo traer de Egipto para dedicar al Templo de Júpiter.

Entré a todos estos Patrimonios de la Humanidad. Bueno, a algunos subí, como al mirador del campanario de la Catedral. Todo altamente recomendado para nerds.

2. Plitvice

Es el Parque Nacional más importante de Croacia. Opino que su slogan debería ser: «Vaya y compruebe lo poco que conoce sobre la escala cromática»

El color del agua, por momentos turquesa, por momentos verdeagua en los lagos, lagunas y cascadas hizo que toda la excursión (y las muchas horas de bus para llegar) valieran la pena.

3. Hvar

¿Por qué no tirarse una plancha en el Adriático, en una de las islas más grandes de Croacia?
Tuve que acostumbrarme a que playa en croata significa agua hermosa, transparente, fría, rodeada de piedras y sin un gramo de arena. Y a tener que dejar mis cosas abandonadas en la orilla para poder meterme al mar y nadar, como hacen todos los demás. Una experiencia paradisíaca.

4. La Blue Cave

Estando en Hvar, pude hacer una de las excursiones más trending en Croacia:  la Blue Cave. Como su nombre lo indica, es una cueva en la que se filtran rayos solares de una forma particular y como consecuencia tiñen el agua de un color azul fosforescente. Simplemente no puedo describirla con justicia. Yo me limito a pensar que la explicación para todo esto es que es una entrada a Narnia aún no descubierta.

La excursión que tomé también incluía la Green Cave, menos impactante pero más interactiva, porque a ésta se entra nadando.
Y paradas en diferentes “playas”. Con esto quiero decir que la lancha en la que íbamos hacía paradas en el medio del mar, por ejemplo acá, para que saltaramos al agua.

Todo esto en un contexto de lancha mega rápida, con bebidas ilimitadas incluidas y buena musicalización. Épico.

5. El «After Beach» y el Puerto.

Los “after beach” son un clásico de Hvar, y esto lo hace un destino clave para los amantes de la fiesta. Lejos del típico bar con tragos de autor y música house; yo encontré mi spot personal para esa hora del día tan especial acá:

Y también son un must los paseos al atardecer/anochecer por el puerto y por el centro. No me quedó ningún rincón por cubrir:

6. Stari Grad

Me metí en la parte más auténtica y menos turística de la isla de Hvar, más específicamente: Stari Grad. La traducción literal es ciudad vieja, y tiene mucho sentido porque fue uno de los asentamientos más antiguos de Europa.

Recorrí campiñas y calles que alguna vez anduvieron griegos y venecianos, entre otros. Y cuando me cansé de caminar me regalé mi mejor comida en todo el viaje.

7. ¿Alguien dijo COMIDA?

Croacia limita con Italia. Las pastas, el vino y el helado son palabras mayores. Por mi parte, disfruté unos Spaghetti con Camarones en una trattoria familiar y tradicional, en un callejón viejo y con un libro como cita. De 10.

8. Dubrovnik

Este fue mi último destino en Croacia. Según mi punto de vista, el más pintoresco, completo y lamentablemente, también el más turístico. Una de las razones es que fue una de las principales locaciones de Games of Thrones.

Pero Durovnik es mucho más que eso. La estrella indiscutida son sus murallas, que rodean desde hace siglos tanto la Old Town como la costa.

Y uno de los paseos típicos es, justamente, caminar sobre las murallas, para ver los techos rojos de toda la ciudad histórica y de paso, el mar.

Así que tuve que hacerlo y también tuve que hacer la típica parada técnica. Sorry not sorry. 

9. Los Puntos Panorámicos

Me pasé varias horas viendo una puesta del sol alucinante en el mejor punto panorámico de la ciudad: el Monte Srd. El espectáculo fue completo: ocaso, nubes rosas y el anochecer sobre la Old Town.

Aunque la vista desde el antiguo fuerte de la ciudad le hace la competencia al Monte Srd. La combinación de cañones, murallas y mar es una gran disparadora de la imaginación. No niego ni afirmo haber pasado bastantes minutos ahí arriba también, sintiéndome en una película.

10. Lokrum

¿Qué Dubrovnik tiene todavía más para ofrecer? Mucho más. Como por ejemplo, la isla de Lokrum, a unos 30 min en lancha. No dudé mucho y ahí me fui, para encontrarme con una reserva natural muy especial que antes estuvo habitada por monjes benedictinos y hoy, por pavos reales. True story.

Pero además de pasear a la par de estas bellezas, en Lokrum una puede intentar meterse al mar y no morir en el intento. Solo intentar claro, porque como no hay playa, la onda es meterse bajando unas “escaleras” que están incrustadas en las rocas. Acá precisamente:

Verdadero turismo aventura… Mas no desesperar, se pueden hacer cosas más tranquilas, como visitar las ruinas del monasterio benedictino (se dice que a estos monjes los expulsaron de la isla y como eso no les gustó nada, lanzaron una maldición a todos los futuros habitantes)

O también una puede resignar un poco de su dignidad y sacarse una foto en el sillón de Game of Thrones. Bueno, en una réplica que los productores de la serie dejaron en Lokrum como ¿regalo? Resulta que bastantes escenas se filmaron en esta isla y por eso hoy en día hicieron una exposición ahí mismo. Yo creo que es más un publicidad de la serie que otra cosa, pero ahí estoy, posando.

Y para hacer la visita completa vaya hasta el fondo de la isla, al punto más alto. Ahí hay una antigua fortaleza que, supuestamente, alguna vez Napoleón usó para vigilar el territorio hoy croata. He aquí lo que Napoleón y yo vimos:

Conclusión

Podría escribir 10 notas más con «motivos» para ir a Croacia. Con decir que a mí me costó tanto dejarla, que estuve hasta último momento metiéndome en los rincones más profundos de la Old Town, comiendo al paso, y apurada para ahorrar cada segundo posible.

Pero finalmente el miedo a perder el vuelo logró despertarme de mi letargo, me hizo darle la espalda, con pena, a Dubrovnik y decirle: Vidimo se Hrvatsko.
(Hasta Luego, Croacia)


¿Sabor a poco? Para eso está la Versión B, claro.
¿Postrecito? Anímese a probar Montenegro.
¿Suficiente por hoy? Vidimo se

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